cebrian PRISASi bien desde hace un tiempo ya corría el rumor de la venta de Santillana, la noticia no se materializó hasta una vez concluida la campaña educativa y renovados ciertos contratos con la administración. Para los iniciados no es necesario hablar de su importancia en el mundo editorial en España y en Latinoamérica, pero no está de más una breve semblanza de quién es quién en esta operación que puede ser una de las más grandes en el sector en castellano.

Santillana forma parte de Grupo PRISA, líder en medios de comunicación en los mercados de habla española y portuguesa, así como en educación, información y entretenimiento. Está presente en 22 países y llega a más de 43 millones de usuarios a través de sus marcas globales. PRISA, sin embargo, lleva años sumido en una crisis que le ha hecho acumular una deuda insostenible (hasta seis veces su beneficio operativo). Para decirlo claro, Santillana es la joya de la corona, pero las cosas están tan mal que no ha quedado más remedio que vender las “joyas de la abuela”.

En la auditoría de 2015, Santillana presentó un ebitda de 172 millones de euros, por lo que no es descabellado que la venta de 75% se valore por encima de los 1 500 millones. En los 50 años de existencia de esta editorial, vivió épocas doradas, especialmente en los ochenta, pues se estima que tres de cada cinco libros usados en los colegios públicos en España eran de Santillana, dejando el resto del pastel a una gran cantidad de editoriales, lo que, aun así, permitió crear una sólida industria en España y Latinoamérica.

El comprador tendrá que ser una empresa con capacidad financiera para pagar esa posible valoración, pues aún pesa un aval de casi 1 800 millones por garantía de financiación para PRISA… Vamos, no es una perita en dulce. La situación ha de ser insostenible para deshacerse del activo que representa 65% del resultado operativo de todo el grupo.

Los proyectos digitales y de incorporación de Sistemas de Enseñanza, como la creación de UNO Internacional y Santillana.Compartir, han permitido que siga siendo punta de lanza de la innovación editorial y de capacitación, pero la pregunta de los 1 500 millones es: ¿quién o quiénes pueden comprar este monstruo editorial? Han surgido solicitudes de información de distintos grupos de inversión, detrás de los cuales están tanto empresas del sector editorial como grandes fortunas ajenas a la industria del libro, atraídos por la posibilidad de hacerse, a un precio razonable, con uno de los grupos editoriales más potentes en el mundo. Se especula que Random House podría estar interesado, si bien tras las últimas compras y fusiones no está en su mejor momento.

Suenan también Pearson o Carvajal, algo para mí descabellado, y algunos que ya se escucharon en otros momentos, como Carlos Slim. Este último, además de tener la capacidad económica, tiene la estrategia para hacer de Santillana una empresa aún más rentable. De producirse esta compra, de todo o parte, por Carlos Slim, estaríamos ante uno de los hitos claves para los cambios que se avecinan en el sector y que lo dinamitaría en México y Latinoamérica.

Rafael González Bautista
@rafauskiv