Leer, leer siempre y en todo momento, en cualquier lugar, pero leer. A lo largo de los años, hemos visto muchas campañas pro lectura, entidades gubernamentales y privadas han apostado por la imagen de personajes públicos para invitar al público a acercarse a los libros, pero ¿qué tan efectivas han resultado? ¿Realmente importa quién nos invite a leer o cobra mayor relevancia el contenido, el lugar, la forma como se lea?


Porque leer es todo un arte que —como todo— ha ido evolucionando y que comienza con la selección del contenido, del autor, para dar paso a otra no menos importante decisión: el formato. Al parecer, la discusión sobre cuál es la mejor presentación para leer, el libro impreso o en un dispositivo electrónico, no terminará nunca. Y, precisamente por eso, en Estados Unidos se realizará por tercer año consecutivo el Día de la Lectura de libros electrónicos, propuesto por la empresa OverDrive, empresa estadunidense que distribuye e-books, audiolibros, música y videos.
¿Qué pasa con los sitios para la lectura? También evolucionan. Si bien hay librerías (de las que hablamos hace poco) que han decidido dejar fuera la señal de internet para destinar su espacio únicamente al disfrute de los libros, también existen otras que se vuelven escaparates que invitan a ser visitados, aun cuando la lectura no sea la prioridad debido a su variada oferta, que va desde café y música hasta galerías de arte. Al final, no se sabe en qué momento podamos ser llamados por algún título o contenido en particular.
Estrategias de fomento a la lectura hay muchas, entre las que ahora se cuenta la utilizada por una profesora valiéndose del famoso Pokemon Go, al depositar libros en lugares dispares a modo de paradas, como lo hace la aplicación. Pretextos para no leer, quizá el doble. ¿Por qué no dejar estos últimos a un lado y ser de los aventurados que lee sin importar cómo ni dónde?

Iliana Delgadillo

@ilydelgadillo29